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20/Mar/2024

Queremos traeros hoy este artículo porque muchos pacientes nos preguntan en la consulta de nutrición sobre la alimentación antiinflamatoria; cómo sería una dieta antinflamatoria o qué beneficios tiene. Ante todo, para quien no la conozca, os explicamos en qué consiste.

La dieta influye poderosamente en la inflamación de nuestro organismo. Hay alimentos que son más inflamatorios, y esa inflamación, cuando se mantiene en el tiempo favorece la aparición de una serie de problemas de salud, como enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2, envejecimiento y ciertos tipos de cáncer, entre otras muchas consecuencias.

Por tanto, la alimentación antiinflamatoria se basa en evitar o limitar el consumo de ciertos alimentos que pueden promover esa inflamación. Aquí hay algunos ejemplos de alimentos que se deben evitar o reducir:

Alimentos inflamatorios

  1. Alimentos procesados: Productos como comida rápida, snacks empaquetados, alimentos precocinados y comidas congeladas suelen contener altos niveles de grasas saturadas, grasas trans, azúcares añadidos y aditivos.
  2. Azúcares añadidos: Bebidas azucaradas, postres, dulces y alimentos procesados con altos niveles de azúcar añadido pueden causar picos de glucosa en sangre y promover la inflamación.
  3. Grasas saturadas y grasas trans: Alimentos ricos en grasas saturadas, como carnes grasas, productos lácteos enteros y alimentos fritos, así como aquellos que contienen grasas trans, como margarinas endurecidas y muchos alimentos procesados, pueden aumentar la inflamación.
  4. Harinas refinadas y productos de panadería: Alimentos elaborados con harinas refinadas, como pan blanco, galletas, pasteles y productos de panadería, tienden a tener un alto índice glucémico y pueden contribuir a la inflamación.
  5. Carne roja y procesada: La carne roja y los productos cárnicos procesados, como salchichas, tocino y embutidos, contienen compuestos proinflamatorios y grasas saturadas que pueden aumentar la inflamación en el cuerpo.
  6. Alcohol: El consumo excesivo de alcohol puede promover la inflamación y dañar el revestimiento del intestino, lo que puede conducir a una mayor permeabilidad intestinal y desencadenar una respuesta inflamatoria.
  7. Alimentos fritos y grasos: Los alimentos fritos y aquellos preparados con aceites vegetales refinados pueden contener grasas trans y grasas saturadas que contribuyen a la inflamación.
  8. Bebidas con cafeína y alcohol: El exceso de cafeína y alcohol puede desencadenar respuestas inflamatorias en el cuerpo, por lo que es recomendable limitar su consumo en una dieta antiinflamatoria.

Al reducir o evitar estos alimentos proinflamatorios y optar por opciones más saludables y ricas en nutrientes, puedes ayudar a controlar la inflamación en tu cuerpo y promover una mejor salud en general.

Pautas para una alimentación antiinflamatoria

Aquí hay algunas pautas para seguir una alimentación antiinflamatoria:

  1. Alimentos ricos en antioxidantes: Frutas y verduras frescas, especialmente de colores brillantes como bayas, espinacas, brócoli, zanahorias y tomates. Estos alimentos contienen vitaminas C y E, así como otros antioxidantes que pueden ayudar a reducir la inflamación.
  2. Ácidos grasos omega-3: Pescados grasos como el salmón, la caballa y el arenque son ricos en ácidos grasos omega-3, que tienen propiedades antiinflamatorias. También puedes encontrar omega-3 en semillas de lino, chía y nueces.
  3. Grasas saludables: Aceite de oliva virgen extra, aguacates y frutos secos son fuentes de grasas monoinsaturadas que ayudan a reducir la inflamación y promover la salud cardiovascular.
  4. Alimentos ricos en fibra: Los alimentos integrales como la avena, la cebada, el arroz integral, las legumbres y las frutas y verduras son ricos en fibra. Esto puede ayudar a reducir la inflamación y mantener un sistema digestivo saludable.
  5. Especias y hierbas: Cúrcuma, jengibre, canela, ajo y cebolla son ejemplos de alimentos con propiedades antiinflamatorias. Incorporar estas especias y hierbas en tus comidas puede ayudar a reducir la inflamación.
  6. Limitar alimentos inflamatorios: Alimentos procesados, ricos en azúcares añadidos, grasas trans y grasas saturadas pueden promover la inflamación en el cuerpo. Reducir el consumo de estos alimentos puede ayudar a controlar la inflamación.
  7. Hidratación: Beber suficiente agua es importante para mantener un equilibrio saludable en el cuerpo y puede ayudar a reducir la inflamación.

 

Es importante recordar que la alimentación antiinflamatoria no es una solución única para todos y puede ser beneficioso trabajar con un profesional de la salud, como un nutricionista, para desarrollar un plan dietético personalizado que se adapte a tus necesidades y objetivos de salud.

Nuestros centros en Umbrete, en pleno Aljarafe y a 15 km de Sevilla disponen de una nutricionista especializada en dietas antinflamatorias. Además contamos con el apoyo de un equipo multidisciplinar con el que trabajamos en coordinación para cualquier tratamiento o duda que podamos necesitar.

 

 


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08/Feb/2024

El Síndrome del Intestino Delgado Sobrecrecimiento Bacteriano (SIBO) es una condición gastrointestinal que ha ganado cada vez más atención en el ámbito médico.

¿Qué es SIBO?

Consiste en un excesivo crecimiento de bacterias en el intestino delgado, donde realmente debe haber muy poca cantidad, ya que el verdadero hogar de ellos está en el intestino grueso. Esto puede desencadenar una serie de síntomas incómodos y afectar la calidad de vida. En este artículo, exploraremos los síntomas del SIBO y las opciones de tratamiento disponibles.

Síntomas del SIBO: ¿Cómo reconocerlo?

  1. Problemas Digestivos:
    • Distensión Abdominal: La acumulación de gas en el intestino delgado puede causar hinchazón abdominal y malestar.
    • Flatulencia: La producción excesiva de gases puede llevar a una mayor expulsión de flatos.
    • Diarrea o Estreñimiento: El SIBO puede afectar la absorción adecuada de nutrientes, lo que se traduce en cambios en los hábitos intestinales.

 

  1. Malestar General:
    • Fatiga: La presencia de bacterias en el intestino puede interferir con la absorción de nutrientes esenciales, llevando a la fatiga.
    • Dolor Abdominal: El SIBO a menudo se asocia con molestias abdominales, calambres y dolor.

 

  1. Problemas Nutricionales:
    • Deficiencias Nutricionales: La proliferación bacteriana puede afectar la absorción de nutrientes clave, dando lugar a deficiencias nutricionales.

¿Cómo se diagnóstica?

El diagnóstico preciso del SIBO es crucial para un tratamiento efectivo.  Para ello se suele utilizar una prueba de aliento de aire espirado para hidrógeno (H2) y metano (CH4).  Además, se pueden realizar análisis de sangre y pruebas de heces para evaluar las deficiencias nutricionales y detectar la presencia de bacterias. Actualmente está llegando a España una nueva prueba de aliento donde se incluye el sulfuro de hidrógeno.

Tratamiento del SIBO:

El tratamiento es totalmente personalizado, ya que no todo el mundo responde igual a la misma dieta terapéutica ni a los medicamentos. Lo recomendable es acudir a un médico especialista y a un dietista-nutricionista que te asesore en la alimentación o te confeccione un menú adaptado a tus necesidades.

Os mostramos algunos de los tratamientos que suelen usar:

  1. Antibióticos:
    • Rifaximina: Un antibiótico específico para el intestino delgado, a menudo recetado para combatir las bacterias en exceso.

 

2. Cambios en la Dieta:

    • Dieta baja en carbohidratos fermentables (FODMAP): Reducir la ingesta de alimentos que fomentan el crecimiento bacteriano puede ayudar a controlar los síntomas.

 

3.  Probióticos:

    • Suplementos de probióticos: Introducir bacterias beneficiosas puede ayudar a equilibrar la microbiota intestinal.

4.  Manejo de Síntomas:

    • Medicamentos para el dolor y la inflamación: Ayudan a aliviar el malestar abdominal y la inflamación.

Conclusión

Es fundamental consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico y un plan de tratamiento personalizado. El SIBO es manejable, y un enfoque integral que incluya cambios en la dieta por un nutricionista, medicamentos y terapias complementarias puede marcar la diferencia en la calidad de vida de quienes lo padecen.


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26/May/2021

Seguro que  muchos de vosotros habéis tenido molestias gastrointestinales durante y después de una competición de larga distancia.

Los problemas gastrointestinales en el deportista (flatulencia, diarrea, nausea, reflujo gastroesofágico, dolor abdominal) son muy comunes en atletas, triatletas, corredores de montaña y, en general, en aquellos que compiten en pruebas de larga resistencia. Estas molestias aumentan en actividades de más de 2h de duración y a intensidades iguales o mayores al 60% del VO2 max.

Hay que entender que la situación fisiológica durante la práctica de actividad física y deporte cambia. El flujo sanguíneo irriga a los órganos que están más involucrados en la realización del ejercicio físico ( sistema musculo-esquelético, corazón,  pulmones y cerebro) y la zona tracto digestivo está menos irrigada.

Durante la práctica de actividad físico-deportiva se da una redistribución del flujo sanguíneo que difiere mucho a la situación de reposo. La sangre se redistribuye de manera que irriga aquellos órganos más involucrados en la realización del ejercicio físico, como el músculo esquelético, corazón, pulmones y, evidentemente, conserva la irrigación en el cerebro.

A eso hay que añadir que en los ejercicios de larga duración si no se siguen las pautas de hidratación, provocará cierto grado de deshidratación con lo cual ser reducirá aún mas la irrigación en el sistema digestivo.

Estos problemas gastrointestinales durante la competición pueden convertirse en un gran enemigo del deportista provocando una disminución de su rendimiento, e incluso impidiéndoles terminar la carrera o competición.

 

¿Cuáles son los síntomas gastrointestinales más comunes durante el ejercicio?

Los síntomas gastrointestinales producidos por el ejercicio no son comunes a todo el mundo; varía en función de factores como el sexo, la edad, tipo de deporte, preparación física, modo e intensidad del ejercicio, etc,

Los problemas más comunes son estos:

  • Distensión o hinchazón abdominal
  • Vómitos
  • Flatulencias
  • Eructos
  • Reflujo o ardores
  • Urgencia de defecar
  • Dolor estomacal
  • Diarrea
  • Calambres intestinales.
  • Náuseas
  • Hemorragia intestinal.

¿Cuándo hay más prevalencia de tener problemas gastrointestinales?

La prevalencia de los problemas gastrointestinales en el deportista es mas común:

  • En mujeres que en hombres, sobre todo cuando éstas se encuentran con el periodo de menstruación.
  • En personas con tendencia al estrés, en las que la competición les provoca un mayor grado de estrés.
  • Se dan mas frecuente en disciplinas deportivas de carreras de larga distancia (maratones, triatlones, ultra-trails..).

Esto se debe a factores mecánicos; ya que al correr hay mayor vibración intestinal (hay mayor incidencia en el corredor que en ciclista). Y también a la intensidad del ejercicio. Alrededor de 85% de los atletas de larga duración (≈24 horas)manifiestan haber padecido severos síntomas gastrointestinales durante la competición, en contraste con los corredores de media maratón,

 

¿Cómo pueden los deportistas prevenir los problemas gastrointestinales?

Ante toda esta situación es importante que el deportista siga una serie de normas y estrategias nutricionales antes y durante la práctica de la actividad física que le ayudarán a mejorar mucho estos problemas o incluso que puedan llegar a desaparecer.

  • Hidratación. Ingerir suficiente cantidad de líquido antes y durante la competición.
  • Asegurar la ingesta adecuada de sodio. Las sales se deben incluir en ejercicios de más de hora y media de duración.
  • Evita la toma de geles de manera consecutiva. Es mejor alterna la toma de suplementaciones con otros alimentos.
  • Toma bebidas isotónicas poco concentradas, entre un 6-7% como máximo
  • Evitar el consumo de fibra los días previos a la competición y durante la competición.
  • Evitar alimentos ricos en grasas los días previos a la competición y durante la misma.
  • Deja tiempo suficiente (3 o más horas) para digerir la última comida antes de la competición.
  • En competiciones no pruebes nada que no hayas probado anteriormente.
  • Toma alimentos astringentes, como el arroz hervido, el membrillo, bebidas vegetales (almendras o arroz ) durante el día anterior a la competición o durante la comida anterior a un entrenamiento intenso.
  • Evita tomar alimentos ricos en fructosa durante las horas anteriores.
  • Procura que tus digestiones antes de la actividad deportiva sean fáciles. Evita tomar comidas abundantes, así como alimentos muy fibrosos o verduras y frutas crudas. Procura que los alimentos que tomes sean de fácil digestión y con un volumen moderado.
  • Entrena tu intestino a comer y a beber durante los entrenamientos.
  • Evita el consumo de fármacos como la aspirina o AINES (antiinflamatorios no esteroideos),como el ibuprofeno.  Aumentan la permeabilidad intestinal e incrementan la incidencia y la sintomatología.
  • Controla el estrés con el objetivo de mantener bajo el estrés el día de la competición.
  • Adapta tu propia intensidad adecuada para una función gástrica habitual.

 

El seguimiento de estas recomendaciones básicas te ayudarán a mejorar los problemas gastrointestinales tanto en los entrenamientos como en las competiciones. Si tienes cualquier duda, puedes consultar con un nutricionista deportivo. Ellos te asesorarán y te darán las estrategias más adecuadas a tu caso para prevenir esos problemas.

 


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