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20/Jun/2022

El verano  invita a pasar más tiempo fuera de casa, ir a la playa o piscina , disfrutar con amigos y familiares y en general, a  tener más tiempo para el ocio. Sin embargo, las altas temperaturas de esta época del año pueden poner en riesgo nuestro estado de salud y suponer un agravamiento de enfermedades previas, sobre todo en el caso de personas con enfermedades crónicas, mayores y niños. Por ese motivo tenemos que tomar algunas precauciones. A continuación te dejamos algunos consejos que te van a ayudar a cuidar tu salud en verano y puedas disfrutar de un merecido descanso sin riesgos.

 

Peligro para la salud en verano: golpe de calor

Uno de los principales peligros en verano es estar expuesto a altas temperaturas, que pueden desencadenar un golpe de calor.  Éste se produce cuando la temperatura corporal se eleva por encima de los 40ºC, causando alteraciones en el sistema nervioso central y también fallas en los procesos que ayudan a regular el calor del cuerpo. No se debe confundir con la insolación, ya que el golpe de calor se puede desarrollar incluso en la ausencia del sol, solo por el simple hecho de estar sometidos a ambientes calurosos con escasa ventilación.

Si aparecen síntomas como somnolencia, vómitos, ausencia de sudoración, debilitamiento muscular, enrojecimiento y aumento de la temperatura de la piel, mareos o pulso débil es recomendable llamar a los servicios médicos. Mientras tanto, se debe poner a la persona  en lugar fresco o a la sombra. Además, es conveniente aflojar las prendas ajustadas, ofrecerle agua si la tolera, y  ponerle paños mojados en la cabeza y el cuerpo para que le baje la temperatura.

El baño, con precaución

Otro de los riesgos asociados a esta época del año son los ahogamientos, que afectan sobre todo a niños y adolescentes, así que precaución con los baños.

Otro problema son los  cortes de digestión que se producen por una diferencia muy brusca entre la temperatura corporal y la del agua. Por tanto, os aconsejamos introducirse en el agua poquito a poco para que el cuerpo vaya adaptándose a las nuevas condiciones térmicas y no hacer esfuerzos físicos intensos ni comidas copiosas antes de bañarse. Si la persona empieza a notar malestar, dolor de cabeza, fatiga… debe salir del agua inmediatamente y pedir ayuda.

La otitis, frecuentes en los niños, también es otro inconveniente de los baños en verano. La acumulación de agua en los oídos durante los baños en playas y piscinas, junto con el calor, favorecen su aparición. Por tanto hay que evitar sumergirse en exceso y secar bien los oídos tras el baño con una toallita o con una gasa, no bastoncillos. Si aparece dolor o secreción acude a tu médico.

¡Cuidado con las medusas en las playas! La presencia de medusas en la playas es normal en los meses de verano, sobre todo en las aguas más calientes del mediterráneo. Las picaduras de medusa se caracterizan por provocar dolor, picor intenso, enrojecimiento e inflamación de la zona afectada. En caso de sufrir una picadura, o primero que hay que hacer es limpiar la zona afectada, con agua salada o suero fisiológico y retirar los restos del tentáculo con unas pinzas. También se puede aplicar frío para aliviar las molestias.

Precaución baños en verano
Precaución baños en verano

 

Evitar la exposición solar y la practica de actividad física en las horas centrales del día.

A todos nos gusta ponernos morenos, pero debemos hacerlo de forma progresiva, usando siempre protección solar de manera recurrente y evitar la exposición solar durante las horas centrales de día (12 a 16h)  cuando la intensidad de las radiaciones solares es más fuerte y la posibilidad de quemaduras solares es mayor.

Igual situación ocurre con el deporte. El ejercicio es aconsejable durante todo el año, pero en verano hay que extremar las precauciones. En primer lugar, se debe evitar  la practica deportiva durante las horas del día de más calor (12 a 16h) y escoger deportes de menor impacto, que permitan mantener el cuerpo a buena temperatura, especialmente si se padece alguna insuficiencia cardiaca u otras enfermedades crónicas.

Hidratación abundante: fundamental para cuidar tu salud en verano

Para cuidar tu salud en verano es fundamental  aumentar la hidratación.

Debido al calor y el aumento de la sudoración se recomienda un consumo de entre dos y dos litros y medios de agua al día.  Te aconsejamos:

  • No esperes a tener sed, toma pequeñas cantidades de forma continua.
  • Bebe antes, durante y después de realizar una actividad física.
  • Lleva siempre una botella de agua, principalmente en lugares muy calurosos.

Si no nos hidratamos adecuadamente, puede aparecer una grave hipotensión o pérdida de conocimiento.

hidratación en verano
Hidratación en verano

Ropa adecuada

En verano es recomendable llevar prendas frescas, cómodas y transpirables. También es aconsejable llevar gorros o sombreros que nos cubran la cabeza  para así evitar insolaciones.

Calzado adecuado

Un calzado tan popular como las chanclas puede ser muy perjudicial para nuestros pies, no abuses de su uso. Elige un calzado que te mantenga sujeto el tobillo y que sea transpirable;  los materiales ideales para zapatos y sandalias son el cuero y la tela, que se adaptan mejor al pie y permiten que el sudor se evapore. En cuanto a la suela recomendamos el caucho que nos aportará comodidad, amortiguación y flexibilidad.

Cuida tu dieta

Para cuidar tu salud en verano no puede faltar una buena dieta. La base principal de tus platos deben ser las verduras o ensaladas y la fruta. Puedes prepararlas en forma de salpicón, gazpachos, salmorejos, picadillos o ensaladas bien fresquitas que además de aportarnos una gran cantidad de vitaminas y minerales nos ayudarán a hidratarnos por su alto contenido en agua y sus azúcares nos aportarán la energía que necesita nuestro cuerpo.  Toma tu ración de hidratos de carbono (pan, arroz, pasta o patata) como acompañamiento y no como plato principal. Reduce o elimina las grasas saturadas, las salsas, los productos ultraprocesados el café, la sal, el alcohol y, por supuesto, dejar de fumar.

¡Cuidado con las intoxicaciones alimentarias! Durante el verano, se debe extremar al máximo el cuidado de los alimentos para evitar las intoxicaciones alimentarias, trastornos que se originan por consumir los alimentos en mal estado.

¡Ajusta lo que consumes!  A menor gasto calórico, menor debe ser la ingesta de calorías ¡Concédete caprichos, pero no te excedas!
Estos son algunos consejos que desde el Equipo multidisciplinar de Masvitae te queremos ofrecer para que disfrutes de una buena salud este verano. Te dejamos también un amplio repertorio de consejos que nos ofrece el Servicio Andaluz de Salud sobre Verano y Salud 2022.

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27/Nov/2020



¿Dónde podemos encontrar la vitamina D? ¿Cuáles son los alimentos con vitamina d? Te lo resolvemos.

¿Donde se encuentra la vitamina D?

La vitamina D  es una de las vitaminas liposolubles imprescindibles para nuestro cuerpo.
La podemoos obtener de dos maneras:

  • Los rayos solares.
  • Los alimentos.

La fuente principal de vitamina d no se come…¿sabes cúal es? El sol. Los rayos de sol son una fantástica fuente de vitamina D. Más de un 90% de esta vitamina la obtenemos a través de los rayos solares.
La vitamina d se sintetiza a través de la piel.
Por otro lado, un 10% la obtenemos a través de una gran cantidad de alimentos con vitamina d.
 

Esto quiere decir que, ?? ??????? ???? ? ????? ?? ????? ?? ??? ? ?? ??????? ??????? ?? ??????? ?? ?í?, ????????? ???????? ???????? ???????? ?? ???????? ?.

vitamina d, la vitamina del sol

 

¿Para qué sirve?

La vitamina D juega un papel esencial  en el buen funcionamiento del organismo. Su función principal es ayudar al cuerpo a la absorción y el mantenimiento de los niveles de calcio, uno de los minerales esenciales para la formación de los huesos.  
 
En la infancia el cuerpo utiliza estos minerales para producir y mantener el sistema óseo.
La deficiencia de vitamina D puede llevar a osteoporosis en adultos.
 
Dada la gran cantidad de funciones que desempeña, esta vitamina se necesita en grandes cantidades. Por ello debemos tomarla diariamente.
 
 

Estos son los principales alimentos con vitamina D.

  • Pescados azules: como el salmón, la caballa, la trucha, el bonito o las sardinas. 
  • La yema de huevo. Contiene una cantidad importante de vitaminas D, A, E, B12, B6, B2 y B1.
  • Vísceras: Como el hígado. Pero su consumo debe ser ocasional porque suma colesterol y grasas saturadas.
  • La leche y los cereales fortificados.
  • Setas: las setas y champiñones son los vegetales que más vitamina D contienen   cuando son expuestos a la luz ultravioleta.
  • Bebidas vegetales: Avena, soja, etc., también contiene vitamina D agregada, así como algunos yogures y margarinas.
  • Espirulina y algas.

Cantidad diaria recomendada

La cantidad diaria recomendada de vitamina D según recomienda el Comité de Nutrición y de Alimentos es:

  • Para niños de hasta 12 meses: 400 UI (unidades internacionales).
  • Personas entre 1 y 70 años 600 UI.
  • Mayores de 70 años , 800 UI .
  • Las embarazadas o en periodo de lactancia necesitan también 600 UI  diarias. 

¿Tengo déficit de vitamina D?

El déficil de vitamina D puede estar motivado por: 

  • Escasa exposición a los rayos del sol.
  • Tomar medicamentos antiflamatorios o para el colesterol, tener enfermedades o problemas metabólicos.
  • Las personas mayores pueden tener mayor déficit porque al envejecer la piel sintetiza peor esta vitamina.
  • Alimentación pobre en vitamina D.

Síntomas por déficit

  • Cansancio
  • Desánimo
  • Cambios de humor
  • Ansiedad
  • Insomnio
  • Debilidad muscular
  • Visión borrosa, entre otros.
  • Y, a largo plazo, se pueden producir enfermedades como el raquitismo en los niños o alergias, infecciones respiratorias, fracturas, reuma y osteoporosis en adultos.

Para evitar estos problemas, se recomienda  acudir al médico para que mida nuestros niveles de vitamina D y considere, si es necesario, la posibilidad de añadir suplementos a la alimentación.

Equipo Masvita7


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04/Ago/2020

  1. Hoy más que nunca  nos preocupa la salud por encima de cualquier otra cosa. Sin embargo nuestro ritmo de vida nos juega una mala pasada y nos impide centrarnos en lo que le hace bien a nuestra salud.

No tenemos tiempo para hacer deporte, o no nos apetece, comemos cualquier cosa rápida..etc.,  Todo eso repercute en nuestro sistema inmune o, lo que es lo mismo, la defensa natural del cuerpo contra las infecciones, como las bacterias y los virus.

Por ello debemos mantener nuestro cuerpo sano y fuerte, preparado para combatir y salir con éxito de cualquier batalla contra patógenos, por dura que esta sea.

Mantener un sistema inmune fuerte es la mejor defensa de nuestro organismo.

Por ello os dejamos una serie de consejos para lograr un sistema inmune fuerte y sano.

         1. Ejercítate.

Realizar ejercicio de intensidad moderada es una manera  poderosa de estimular el sistema inmunológico. Preferiblemente hay que escoger un ejercicio que sea aeróbico: caminar, nadar o ir en bicicleta.  Se debe realizar al menos 3 horas de ejercicios semanales.

El ejercicio hace que los anticuerpos y los glóbulos blancos del cuerpo circulen con mayor rapidez, lo que significa que pueden detectar y concentrarse en los virus más rápidamente.  También disminuye la hormona del estrés.

       2. Dormir bien.

«El sistema inmunológico es como tu computadora: necesita momentos de descanso para no recalentarse» Moyad.

Un sueño reparador es fundamental para lograr un sistema inmunológico fuerte.

Es importante respetar un ritmo regular de horas de sueño. Se recomienda dormir entre 6 y 8 horas, según la edad y el tipo de actividad, ya que durante éste se producen os anticuerpos que defienden al organismo.

       3. Sigue una dieta equilibrada.

«El 80% del sistema inmunológico está en el intestino, así que cuando está sano, solemos ser capaces de combatir las infecciones más rápido y mejor».

Se recomienda seguir un estilo de alimentación mediterránea:

  • Consumir frutas y verduras a diario.
  • Incorporar legumbres y semillas (granos enteros).
  • Grasas saludables que se encuentran en alimentos como pescados grasos, nueces y aceite de oliva.
  • Limitar el consumo de carne.
  • Evitar la ingesta de grasas saturadas, fritos y azúcares y harinas refinados.
  • Recomendable alimentos integrales.
  • Incluir  alimentos fermentados, como el yogur, el chucrut, el miso y el kéfir, ya que ayudan a desarrollar las bacterias buenas en el intestino, lo que, a su vez, fomenta un intestino y un sistema inmunológico saludables.

          4. Controla el estrés y mantén una actitud positiva.

Existe un fuerte vínculo entre la salud inmunológica y la salud mental. «Si tienes estrés crónocio o ansiedad, el cuerpo produce hormonas de estrés que suprimen el sistema inmunológico»

Aunque a veces no se puede evitar el estrés en la vida, es posible adoptar estrategias que ayuden a controlarlo mejor.

  • Haz una rutina diaria de ejercicios (caminar, practicar algún deporte)
  • Practica meditación consciente, yoga, etc,
  • Busca un hueco para relajarte (música, baño, etc.,)

          5. Buena hidratación.

Una buena hidratación es esencial para el mantenimiento de la termorregulación y de las funciones físicas y cognitivas, además de contribuir a la digestión, absorción y circulación de los nutrientes para alimentar las células de nuestro organismo. 

Lo ideal sería tomar de media entre 2 y 2,5 litros de agua al día para que nuestro cuerpo funcione correctamente. Las infusiones, tés, zumos y/o bebidas isotónicas también pueden ser útiles a la hora de agregar líquidos a nuestra dieta.

        6. Controla la ingesta de alcohol.

 Cuando la ingesta de alcohol es elevada, es probable que el cuerpo sufra un proceso de inmunodeficiencia, ya que el alcohol inhibe al sistema inmune.

         7. Regula la cafeína diaria.

Beber un café al día no es malo, pero el exceso de cafeína puede causar deshidratación y deteriorar el sistema inmunológico.
 

          8. Evita el tabaco.

El tabaco debilita el sistema inmune, provoca mayor riesgo de padecer enfermedades respiratorias y de corazón e interfiere en los niveles de oxígeno que llegan a cada parte de nuestro cuerpo.
 
Es importante tener siempre nuestras defensas fuertes, por ello si notas algunos de los siguientes síntomas, puede que tu sistema inmunológico esté débil.

   

Señales de un sistema inmunológico débil.

  1. Infecciones recurrentes, como amigdalítis o herpes.
  2. Enfermedades simples, pero que tardan en curarse o que se agravan fácilmente como por ejemplo la gripe.
  3. Fiebre recurrente y escalofríos.
  4.  Ojos secos con frecuencia.
  5. Cansancio excesivo.
  6. Náuseas y vómitos.
  7. Diarrea.
  8. Manchas rojas o blancas en la piel.
  9. Caída del cabello.
  10. Posibilidad de estar estresado o con falta de sueño.

Y recordar…Es importante realizarse una vez al año un chequeo médico para controlar tu salud.

En Masvitae contamos con Reconocimientos Médicos, como medicina Preventiva ( Consulta, exploración y pruebas diagnósticas), que te ofrecerán una valoración de tu estado de salud y recomendaciones para cuidarte.

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