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Hernia discal y Fisioterapia

 

En este post queremos abordar una de las patologías que más nos consultan los pacientes a nivel de clínica: la hernia discal, y dar unas pautas específicas sobre qué podemos hacer a nivel de fisioterapia.

Antes de profundizar, queremos dejar claro que son muchos los mitos que giran en torno a esta lesión, y fruto del desconocimiento, de la mala información que recibe el paciente, y de diagnósticos y pronósticos catastróficos y alarmantes, se produce una cronificación que lleva al paciente a la desesperación, viéndose afectada su calidad de vida.

¿Sabemos realmente que es una hernia discal?

Una hernia discal es una lesión que afecta al disco intervertebral, una estructura que actúa como sistema de amortiguación entre dos vértebras, soportando las cargas y mejorando la biomecánica de la columna vertebral. En una hernia discal, existe un desplazamiento del disco (generalmente un desplazamiento posterior) que pone en compromiso diversas estructuras (ligamento común vertebral posterior y médula espinal).

Los síntomas que presenta un paciente con una hernia discal son:

– Dolor, que dependerá del nivel de la hernia discal. Si es cervical, el dolor estará localizado a nivel del cuello, y se podrá irradiar hacia los brazos. Si la hernia es lumbar, el dolor será en la zona lumbar, glúteos, y puede irradiarse por toda la pierna.

– Hormigueos o parestesias

– Pérdida de fuerza

– Signos neurológicos: pérdida de control de esfínteres.

Vale, tengo una hernia discal… ¿Debo operarme?

Como pauta general, la intervención quirúrgica debemos valorarla siempre como la última opción terapéutica, puesto que una operación siempre conlleva un riesgo (anestesia, iatrogenia en el quirófano, post operatorio…).

En el caso de una hernia discal, solo se recomienda la intervención quirúrgica cuando el paciente presenta sintomatología muy aguda, donde puede correr riesgo la salud del paciente, o presenta signos muy marcados, como puede ser pérdidas de orina, parestesia completa, pérdida completa de fuerza en los miembros. Si la sintomatología es leve, es recomendable agotar antes otras vías, como la fisioterapia.

En un estudio publicado por Boden y colaboradores, se llegó a la conclusión que un gran número de personas (diagnosticadas mediante pruebas con resonancia magnética) tenían una hernia discal y era totalmente asintomáticas (no presentaban ningún tipo de dolor).

Sin embargo, ante cualquier duda, lo primero es que acudas a un profesional sanitario cualificado.

Entonces… ¿Por qué a unos pacientes les duele y a otros no?

El dolor es un mecanismo muy complejo del que dispone el ser humano, que nos garantiza la supervivencia. A modo de ejemplo, si acercamos la mano a un fuego, nuestro cuerpo nos envía una señal a modo de dolor para retirar la mano. En el caso de una lesión, si nuestro sistema nervioso interpreta que estamos ante una agresión, desencadena una respuesta dolorosa para evitar que repitamos el movimiento o gesto que nos está lesionando. De esa forma, si nuestro cuerpo interpreta que esa hernia discal supone un riesgo para nosotros, aparecerá dolor.

El que nuestro cuerpo interprete esto como una agresión dependerá de muchos factores: creencias del paciente, experiencia previa, expectativas, entorno, etc.

A modo de ejemplo: si a un paciente con una hernia discal se le dice verbalmente “uff, esta lesión es para toda la vida, hay que operar porque está muy mal, pero hazte a la idea que es crónico”, seguramente aparezca dolor. En el mismo sujeto, imaginamos que el mensaje que recibe es “usted tiene una hernia discal, una alteración frecuente en la Columna vertebral. Vamos a adaptar el ejercicio y la carga a sus posibilidades, de forma que vamos a ir mejorando su calidad de vida”. Mismo diagnóstico, diferentes mensajes, diferentes pronósticos.

Todo esto está muy bien pero lo que a mí me importa es ¿Qué puedo hacer?

La clave de toda recuperación sostenible en el tiempo está en el movimiento. El ser humano, desde sus orígenes, es un ser vivo que necesita de movimiento, y cuya evolución estuvo ligada al mismo.

Por ello, lo primero que debemos descartar es la idea de un reposo prolongado (más allá de unas 24-48 h en una fase muy aguda).

El ejercicio físico ha sido demostrado como un perfecto analgésico, ya que cuando hacemos deporte liberamos unas sustancias, llamadas beta endorfinas, que tienen un efecto

similar a las sustancias opiáceas. Por tanto, el ejercicio físico es un modulador o regulador del dolor.

EL objetivo nuestro va a ser conseguir que el paciente recupere movimientos y patrones sin dolor.

¿Y el fisioterapeuta me puede tratar si tengo una hernia discal?

SI. De forma rotunda y sin titubeos. El fisioterapeuta es un profesional cualificado en el abordaje del dolor. Como se ha mencionado anteriormente, un paciente con hernia discal puede presentar dolor. El tratamiento de fisioterapia estará enfocado, por tanto, al abordaje del dolor del paciente. En ningún caso “recolocamos vértebras, ni ponemos nada en su sitio”. Simplemente, con nuestro kit de herramientas realizamos una normalización del proceso doloroso y permitimos al paciente recuperar patrones de movimiento.

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